miércoles, febrero 07, 2007

El tío Gregorio dice...

…en realidad no tengo nada que decir. Nunca lo he tenido. Sin embargo, Víctor insiste en que haga una secuela, así que espero no aburrirlos, no podría con la responsabilidad de ser el culpable del fin de las crónicas.

Pero en fin, decía que no tengo nada que decir porque no ha pasado nieve..Digo, nada, no ha pasado nada. Han pasado, ¿qué? ¿Unas dos semanas? Y nada, que no fuera nieve….ah sí, eso pasó, nieve aquí y nieve allá. Un día nos levantamos y la nieve había arropado las calles, la acera, y el pobre carro que nos habían prestado (Saludos a Adriana…gracias de cora)…Como a eso de la …¿la una eran? Temprano en la tarde, a Víctor le da por quitarle toda la nieve al carro, o la que podía. Se puso sus abrigos, sus guantes, su gorro…y se fue en pijamas con todo y botas, así que yo, mono al fin, lo seguí pero como vi que él estaba tan ocupado, me puse a sacar fotos a la nieve…quería mandarlas a todos los jíbaros que nunca han visto nieve (no se preocupen, la primera vez que yo vi tanta nieve fue acá). En realidad, en Indiana ha sido la primera vez que he visto muchas cosas que tienen que ver con nieve y frío. Acto seguido me fui al calorcito del apartamento (aunque no es lo suficiente para Víctor porque él sigue soñando con el adobo del caribe) y Adriana que llama, una y otra vez…a ver de que forma le devolvíamos el carro. Repasemos: Yo, un jíbaro también, lo que quiere decir que no sabe guiar cuando la calle esta llena de nieve, y que no quiere saber porque le han contado demasiadas historias de terror al respecto. Pero, aquellos que conocen a Adriana, saben que no se da por vencida fácilmente, así que dale que dale hasta que le dije que le llevaba su carro pero si tenía un accidente mi sangre corría sobre su cabeza y sus descendientes. Pensaba que en ese momento diría pues no, yo lo busco, no guíes tú Davidsito, por favor. Pero me quedé con las ganas. Dirán, pero llegó bien porque está escribiendo esta crónica. Pues claro que llegué y mi drama-queen act fue el que no llegó a nada.. pero que conste que les había advertido antes que nada había pasado. Después de eso muchas veces hemos encontrado un escenario parecido, nieve, nieve, hasta bajar los cero grados, y no hay abrigo que os proteja cuando eso pasa…ni calzoncillos cuando sopla ese viento helado en sitios que siempre deberían estar calientes. Mis manos se han congelado con todo y guantes y mis orejas se han puesto grandes, como de abuelito.

Víctor renunció al baloncesto y mi ego ha vuelto a su lugar. Yo no fui testigo de la orquesta de jazz, y me han regañado por eso, pero estaba en cama y de cama: después de ver “Irak in Fragments” no hay mucho más que hacer (y eso que la fui a ver para levantar el animo), además, ¿quién sale con tanta nieve? Así que nada, como pueden ver, pero todo es culpa de Víctor que quería que hiciera una secuela. Para aquellos que disfrutaron la primera intervención (aquellos dos comentarios), recuerden que siempre las secuelas son malas. Así que, a esperar que no haya una tercera parte.


Desde mis boxers de Homero Simpson corriendo desnudo saludo a Ramón, que cada vez pisa mas fuerte sobre mi cuarto, a Lawrence que volvió borracho un día a pedir sus cartas…y a la nieve, que cuando se vaya, y yo me vaya, y todos nos vayamos, seguirá tiñendo de blanco las calles..y llenando de frío lo demás.

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