domingo, enero 28, 2007

Aquí de nuevo otra vez.

“¿Cómo se dice ‘whatever’ en español, Víctor?”
-Casey Sullivan

“¿Cómo se dice ‘F’ en inglés, Casey?”
-Víctor Rodríguez


Como decía Tollinchi, a quien nunca dejaré de citar, no importa cuan poco entretenido sea para la Poeta, “con esos bueyes hay que arar.” Yo supongo que Casey, una estudiante de premédica y miembro del equipo de natación de Nuestra Doña (hollowly hot too) tiene algún problema de actitud (id est, adolescencia) que no puede controlar. Está bien: todos los semestres hay un o una estudiante así. Todos los semestres siempre hay un profesor como yo. ¿Les sale la ecuación?

Entremos en materia. Me han preguntado (a través de mensajes de voz, claro, con la costumbre que tengo de no contestar el teléfono), cómo me ha ido en las primeras semanas de clase. Relato dos ejemplos para que se diviertan de lo lindo… o al menos para que le encuentren algo gracioso a eso que yo aun trato de digerir.

Digamos que voy al Departamento de Lenguas Romances y Disciplinas Risibles para indagar acerca de mi futuro académico, o mejor dicho: ¡¿cuando carajo son los comps?! Mientras estoy conversando con Robin, la secretaria, pude fijarme que una chica morena, de cabello largo y ondulado y sonrisa cautivadora me mira desde la sala de espera. Detengámonos un momento aquí. La escena no es rara, ya estoy acostumbrado. Después de todo, un puertorriqueño en South Bend, como he dicho una y mil veces, se traduce a “OMG he’s so cute!” Les pasaría a todos ustedes, de hecho: no hay nada mejor que ser un extranjero. Además, pues ¿quién no quiere mirarme? ¡Si hasta una chica del Banco Popular me llama todas las semanas preguntando por mí! El punto es que esta vez fue diferente: la chica también parecía de ascendencia latinoamericana. De manera que no me sorprendió cuando, al salir del edificio y ponerme los audífonos la chica estuviera a mi lado, moviendo sus labios en algún intento inútil de decirme algo. Imagino que iba en la línea de lo que me dicen todas las chicas aquí: “Hey!... oh… sorry, my mistake.” La chica comenzó por preguntarme nombre, a lo cual respondí. Le pregunté lo mismo, pero me respondió con otra pregunta. En resumidas cuentas, el intercambio iba viento en popa (mientras un servidor trataba de salir de su estado de asombro) cuando, justo en el momento en el que pensaba que el semestre comenzaba por fin con el pie derecho, me pusieron el pie al frente: “Are you a graduate student?” Me pregunta. “Yes…” Contesto. Desearía que hubieran visto su rostro cuando contestó “OH…. Oh…. Mmmm… Sorry, I have to go… see ya….”, dio media vuelta y corrió como una ardilla despavorida a través de la nieve cuando ha visto a un estudiante graduado.
No sabía que en EEUU ser un estudiante graduado es, al parecer, un gran no-no para los subgraduados. Entre las cosas que pasaron por la mente de la chica, que me han explicado algunos compañeros y compañeras, pudo pensar que yo la embriagaría para acostarme con ella; que estudio teología y quiero convertirla, que si la veían conmigo podría poner mi trabajo en riesgo; o sencillamente que, como estudiante graduado, soy inherentemente aburrido. Cualquiera de las anteriores, no lo sabré nunca. A la chica la veo casi a diario, pero siempre me esquiva la mirada. Nunca en la vida me había sentido así, salvo cuando he tenido conjuntivitis. Lo único que podía pensar era el título de cierta novela: La insoportable levedad del ser.

Segundo evento, que ya don Gregorio describió en algunas líneas. Lugar: Joyce Athletic Center. Hora: 6:00 pm. Víctor encesta todos los canastos cuando practica, pero luego aguanta que llegó granpa: Gregorio gana por muchos puntos, Víctor pierde por muchos puntos. ¿Cómo puede don Gregorio tener tanta puntería? Ya no salgo, no bailo, no estudio, yo solo practico hasta largas horas de la noche. Secuela: Mi vida se llama “Víctor Can’t Jump”.

Supongo que vendrán días mejores. Mientras tanto, en el Bend nos consolamos las zozobras amorosas, académicas y demás esperando a que el jueves se ponga esto cripi (por dios, lo necesitamos) y pensando en que cuando falló lo demás tuvimos la academia, y cuando eso falle (que como van las cosas en el alma mater de seguro me van a arruinar los planes) tendremos la lata de cornbif que se cuece en el sartén mientras escribo.

You were so right, Kermit: is not easy being green.

Desde Indiana saludamos a la ardilla despavorida: corre, corre y no te detengas, que mientras más lejos estás de lo que buscas más cerca te lo vas a encontrar.

domingo, enero 21, 2007

El tío Gregorio dice...

...perdonen los inconvenientes si de repente se dan cuenta que…esto no parece una crónica tradicional!!! Si ese es el caso, debo mencionar que no lo es…y que no quiero romper la tradición de casi dos años en los cuales yo formo parte solo un pequeño semestre…me perdí así que repasemos: no es una crónica tradicional porque no es el querido Víctor quien escribe, sino ese eco que sale en sus crónicas del pasado año…David…..y comienzo nuevamente

Gracias por permitir este espacio….los quiero, los…
Comienzo…nuevamente.

Como algunos saben, llevo cierto tiempo en Indiana. Un semestre. Escondido…porque esto es un campo y que se le puede hacer.

Y ahora. Estuve aquí el 15 de enero…y Víctor seguía en Puerto Rico…(el muy &^%!)....encontré que el techo se había caído, que habían manchas por doquier y pensé, whoa, sendo party que hicieron cuando me fui...pero nada, a recoger y a…..esas eran mis intenciones, y termine en boxers bebiendo whisky hasta que quedara inconciente ..y el apartamento fuera de mi agrado.

Estuvo en 40 grados mientras estuve escuchando coquies y en cuento llego viene una tormenta! Así es la vida…que culpa tengo yo,,,diría Ricky “Zen” Martin…

Ah! Y corrí cuando Víctor llego! Pero no alcancé ni una cuadra antes de arrodillarme para pedirle a Zeus más aire. Ah! –Me dije- Debo aprovechar los poderes del siglo y llamarlo al celular.

Y entonces fue cuando, como cuatro veces corridas, no contestó.

Gracias a que el semáforo lo retrasó…lo alcancé….
Nunca había visto a Víctor tan molesto cuando vio el desastre que yo vi cuando llegue y que no me moleste en arreglar porque era mejor beber en boxers.

Pero ya esta el dúo dinámico……y vamos al gym,,,,,y me siento superior cuando humillo a Víctor en baloncesto,,, (de hecho, si me humilla. Victor)

Desde mi bata saludo a Lawrence, que desapareció con el 2007 (aunque Víctor y yo lo seguimos viendo en nuestros delirios y confusiones)…y a el cada día que nos enfrentemos, que cada uno de ellos sea una cosa nueva en nuestras pequeñas crónicas

Gracias

Las navidades, a pedir de boca. Por ahora, una lista por mi infinito agradecimiento a..

Héctor, Yolanda y Mercedes por hacerme sentir en casa; a Cezanne y Coraly por dejarme sostener la criatura más hermosa que ha parido madre (después de mi, claro); a Zahydé porque después de todo se sigue riendo conmigo, y mientras rías mi nariz de payaso siempre está a tu disposición, si lo está tu sonrisa; y en ese tono, a la familia Pietri Ramírez que al parecer no se cansan de tenerme alli bebiéndoles el café (que no hace Zahydé, sino un servidor); a Tania por las miradas amenazadoras que me hacen reír a nervio limpio y los sustos automovilísticos que hacen pasar toda mi vida frente a mis ojos... ah, y las noches de desvelo en msn); a Maribel porque Chilli's nunca había sido tan interesante; a todos los que por una tarde llenaron mi casita campesina de risas, conversaciones incómodas y mucha, pero mucha Medalla; a Pamela por ser la compañera de viajes que no se rinde ante la lluvia de las 2:00 pm (me debes el sándwich de croquetas); Amara… y el baile que queda guardado en donde guardo las cosas imposibles de suma alegría; a Fernando porque "la juventud se desperdicia en los viejos"; a la mesera de la Tertulia (creo que se llama Stella) que algún día me hará caso; a David porque siempre es bueno tenerlo al lado y nunca molesta para nada el viaje a Bayamón, pueblo el cual visito solo cuando estés ahí; a Gurabo por enseñarme que siempre puede ser peor; a Zambrana por no afeitarse, lo que me brinda una lista de chistes que no acaba (ya arreglé la S, ¿contento Xambrano?); a la Medalla por la panza que me tiene en el gym de sol a sol (the vanity of it all…), a Polhill por avisarme del congreso que ahora luce bien en mi cv; a Lourdes por no enfogonarse conmigo y mi ajetreada agenda, aunque cuando nos vimos "it was magic!"; a Intransigencia, por no llamar (infinitamente agradecido, no sabe cuanto); a Julia por las enrevesadas conversaciones en italo-puertorriqueño; a Jini que se divierte de mis desgracias que mucho parece disfrutar; a Jorge, Antonio y Marlo porque lo único que me hace entrar a Café San Sebastián son ustedes (maldita sea Gregorio escuchando a Ricky Martin jeje te chotié); a Ale por hacerse extrañar cuando no está y desearíamos que estuviera para desear que no esté;al hoyo en la carreteera... el hoyo...

Desde Indiana saludamos al nuevo año que no significa nada: un día después del otro… Y que me siento el hombre más afortunado del mundo.