jueves, octubre 19, 2006

ofelia, version 2

con tacita indiferencia ofelia
en la cocina:
si ella supiera que me fascina
su tranquila quietud plantada.

antes de ella la casa y sus sombras

pero ofelia en la sala, ofelia en el cuarto
floreciendo cafés con su cabello atolondrado

ofelia en su ropa remendada
por aquella alta costurera

si ella supiera que su presencia recuerda
cierta planta larga de alegres mañanas
y terribles sonrisas.

ofelia verde, sedienta amiga

si supieras que existo y te escribo estas líneas.

domingo, octubre 15, 2006

olor a alcanfor, versión 7

noche de verano de puntillas al calor
que al relieve de la mañana suele colar
cierta brisa

no es retrato en la diminuta pantalla

no es la maleta color vino de la despedida

a veces a cada 15 minutos la imagen revienta
y me devuelve al apartamento prestado
a la alfombra con olor a nicotina
y al tedio académico diario

pero no es la callada sensación del que ha perdido
ni la canción de la chica triste

es el olor a alcanfor que ha traído hoy

tu alto nombre

y tu viejo gobierno

martes, octubre 10, 2006

El ruido a lo lejos

"Es que me canso de ser hombre..."
-Changó

Con profundo placer y sarcástico beneplácito en el fondo de la esponja que todos tenemos y llamamos corazón, sale el sol y componemos un nuevo episodio más en la vida del matrimonio arrendado Gregory-Rodríguez.

Es martes en la noche, comienza el cantar de Indiana.

Y bien pues. El verano da sus últimos jalones, demasiado temprano, en lo que llamaría yo un otoño fugaz. Gregorio y yo corremos por el vecinadrio cada vez que podemos. Es decir, que soltamos el can tricéfalo que mantenemos a fuerza de pan y agua cada dos o tres días para que corra detrás de nosotros, mientras huimos del perro como huyen los movimientos estudiantiles, en ciertas ocasiones, de la razón. Las cosas que uno hace tratando de resignarse a la vida campesina estadounidense, ¿no?

Antes de entrar en materia, solo digo unas cuantas palabritas acerca de la iupi. Nunca dejarán de soprenderme las buenas intenciones de algunos individuos en el alma mater. Me soprende la infinita bondad y desinterés con el que se arriesgan al escarnio público de los medios de desinformación boricuas en aras al buen funcionamiento de la universidad que nos ha enseñado a escribir. Nunca, repito, NUNCA dejará esto de sorprenderme.... probablemente casi tanto como nunca dejará de sorprenderme la irracionalidad con la que, a veces y solo a veces, actúan.

No sé en qué lugar, ni cuando, ni quién les enseñó a que la palabra burgués se puede estirar hasta el punto en el que se le pueda utilizar para todo. Es como una especie de palabra multiusos, como el destornillador que viene con varias cabezas, cosa de que cambien la punta de acuerdo a tus necesidades. ¿Qué hace burgués a una persona hoy en día? ¿Tocar música clásica? ¿Tener el talento o la dedicación suficientes como para tocar tal o cual movimiento? Perfecto, entonces supongo que yo, que tengo tres o cuatro grabaciones de música clásica en algun lugar de mi cuarto, también soy burgués... y ni se diga de Gregorio, que tiene una colección de múscia clásica 10 veces más grande que la mía. O sea, que Gregorio es 10 veces más burgués que yo. Suponemos que Jorge es el límite máximo de lo burgués... SHAME ON YOU JORGE, que tu burguesidad te ha abrasado en las llamas del infierno. La próxima vez que te vea, espero que lo sepas, te voy a gritar burgués tanto como mis pulmones me lo permitan. La Revcolución me lo agradecerá.

Lo cierto es que, en esta especie de ejercicio reiterativo, ya no sé quien le hace el juego a quien. Llevamos años esperando la apertura de un teatro que, a todas luces, le pertenece a los estudiantes. Cualquier acto que huela a privatización debe ser evitado. Ahora bien, ¿le da esto derecho a un grupo de estudiantes frustrados (y léame bien, que la frustración que sienten muchos de ellos es genuina y comprensible) a malograr el esfuerzo de otro grupo de músicos frustrados (y leáme bien nuevamente, que un poquito de la frustración ser músico en la isla del espanto la conocí cuando viví con uno) prestos a lanzar perlas a los puercos? ¿Qué derecho tienen a malograr la obra de músicos de los cuales una buena parte son, además, compañeros universitarios? Esto fue equivalente a un perro persiguiéndose, y finalmente mordiéndose, la cola mientras el amo se reía a carcajadas.

¿Qué bonito, ah?

Para hacer revoltillo hay que romper cascarones. La analogía me parece fenomenal. Robándole algo a Gramsci, qué grandioso es que las bases de la revolución se den en la cocina. Sin embargo, llevamos algún tiempo comiendo revoltillo y no veo que el hambre desaparezca. A lo sumo, lamentablemente, a veces lo que queda es mal aliento. ¿Qué de malo hay en levantarse un día y hervir los huevos, en vez de hacerlos revueltos?

Ahora espero los comentarios que desacreditarán estas palabras porque no estamos en el meollo de la guanábana, sino en la corteza. Coño, que porque no estamos en la isla la no cuenta lo que pensemos. Igual, que si estuvieramos allí tampoco sería tomada en consideración. Curioso, que a veces en el exilio (voluntario o forzado) las palabras no valgan ni una pizca de reflexión sin insulto, y las ideas sean relegadas a la periferia de una supuesta torre de marfil... Tan bonito que es a veces encerrarse en la torre, hacer otras cosas, para luego salir a la calle a trabajar nuevamente, ¿no?

Igual, mi torre a lo sumo es de madera, que no tengo dinero para el marfil.

La composición cultural de la casa ha cambiado... radicalmente. Donde antes había un redneck buena gente, ahora hay un chico rubio, flaco y callado que toca tambores todos los días. Lo curioso es que los primeros días veíamos entrar a su apartamento el mismo señor de unos 60 años. Gregorio, inocentemente, pensando que era su padre. Yo, inocentemente, pensando que era su pimp. Hoy, acabo de ver entrar a una chica medianamente bonita, y luego comenzaron los tambores. Hace unos minutos entró un chico que para nada se parece al inquilino. ¿Mencioné que mientras tocan los tambores estos dos, el inquilino se ha ido en un auto rojo con una señora que lo viene a visitar?

Estos son los problemas de tener la oficina justo donde iba el porche de la casa: es como vivir en "Rear Window".

En materia seria. Lo malo de vivir con un borracho en el sótano-pseudo-apartamento de la casa es... precisamente eso, vivir con un borracho. Hace unos días despedimos a nuestro vecino Lawrence (el afroamericano)y sabemos que no lo volveremos a ver. Recalco el hecho porque es difícil que regrese, a menos que quiera romper la orden de protección que su ex-esposa Ally le ha puesto en la policía. Haber trabajado en una panadería cerca de dos barritas gurabeñas me dio la paciencia necesaria para bregar con los efectos del alcohol en personas frustradas. Bien. Lo que no voy a permitir es que entren a mi casa, sin el debido permiso, balbuceando incoherencias de las cuales solo entendí mi nombre, preguntandome qué carajo hago en mi casa... a mi... que si pago una casa es para que, el día que me de la gana de hacer una orgía con dos gatos, una hillbilly sin dientes y un pote de habichuelas, pueda sentirme tranquilo de no estar molestando a nadie.

Ese día mi orgía se redujo a una grámatica latina, dos diccionarios, Sedulio, y mi computadora. Igual, la interrupción colmó la copa. Y.... fuera!!!!

Luego todo marcha con resumida tranquilidad. Seguimos haciendo café, yendo a parques bonitos cada vez que se tiene la oportunidad, quejándonos de Intransigencia y Cali... preguntandonos cuándo llegará el día de nuestra suerte. Intransigencia dice que el último tren se fue. Igual, a estas alturas, que la última la pague el diablo. Mi último tren salió en 1981. Pronto llegará el día de mi suerte.

Desde esta estación insensible, aunque a veces placentera, saludamos a los estudiantes y a Lawrence. Para uno, el problema se resuelve con una visita a la policía. Para los otros, todo se resuelve con una visita a la razón. ¿Para que tirar la piedra a la ventana propia?