sábado, septiembre 16, 2006

Fe de errata


¿Ven? ¿No les digo?

Esta corta nota va para rectificar lo que escribí hace unos días. Al parecer las fuerzas de la historia se ciernen contra nuestro país, y la influencia norteamericana es, luego de una conversación con Adriana y Gregorio, más fuerte de lo que pensaba.

Les presento, a los que no lo han visto aun, el mural de Coquito.

Yo no puedo decir nada más, salvo que esta semana voy al consulado de Krakosia para pedir mi cambio de ciudadanía.

Recordemos todos juntos. Desde Indiana saludamos a Coquito, mecenas de las artes musicales, humanitario de los confinados, y luchador por los derechos civiles de los menos que pueden y más que tiran.

miércoles, septiembre 13, 2006

Retroalimentación, o feedback en buen español.

Mis amigas y amigos, mis contribuyentes; la razón de este blog es que sepan de Indiana tanto como yo quiero saber de ustedes, en donde sea que esten. Si no dejan comentarios, entonces esto se vuelve un monólogo, y yo de actor tengo lo que tengo de fisicoterapeuta. "Entonces qué: ¿picas o platicas?"

lunes, septiembre 11, 2006

River Bend, versión 1

The snow will melt, Monday at noon;
Everything will return to its potential green.
The great leveler will languidly withdraw:
Everything and itself unto its own character,
While the barren lake liquefies itself along the morning…

This building will remain,
And this window will still show
Its sordid ongoing and decreasing film...

And this corpse will still lay in bed
Usually

And this green car will never slide in front of it

Never ever

Again

And everything will recede to the soil with the snow.

domingo, septiembre 10, 2006

Chicago: o como escapar de South Bend






Capone

Corren las ruedas de la locomotora, pero esta vez el sentimiento de languidez y desasosiego es algo menor.

El señor Gregorio me acompaña esta vez, así que el viaje es levemente menos pesado. Noticias nuevas: el gringo de nuestro apartamento ha hecho un “upgrade”: se ha mudado a un trailer park que queda más cerca de su trabajo. Lo saludamos también.

Gregorio lee a Nietzsche mientras yo trato de escribir algunas líneas ocurrentes, antes de que a mi computadora se le acaben las ganas de soportarlas. Es sábado y regresamos de un día turístico en Chicago. La torre de Sears, el museo al cual no entramos por irnos a bebernos dos pintas de cerveza (de todos modos estaba todo vendido), atendidos por la más linda…. (¿será rusa? ¿Quizá rumana?) Camarera que hemos visto en mucho tiempo desde Pinkys. Notre Dame ha ganado el juego de hoy, o al menos la ultima vez que veíamos el juego ganaba el equipo de nuestra doña 37 a 3. ¿Por qué nos importa? Porque significa más dinero para la Universidad… porque al parecer, como hizo Robi hace unos años, le hemos vendido el alma al diablo temporalmente. Sigo pensando que yo solo me aprovecho de la situación, aunque me cueste todo lo demás.

Primeras impresiones del semestre: soy el peor estudiante graduado que conozco. Lo único que quiero es tomar mis míseras tres clases, trabajar unas 10 horas a la … (interrupción: Gregorio me cuenta que Antonio “chunkió” por tercera vez en su vida)… semana, y ahorrar dinero a ver si intransigencia me da una visita improductiva y triste, y saldar.

Supongo que el hecho de tener una persona de verdad, y no el hijo de una manada de lobos, como roomate; sumado al hecho de saberme ya dueño de mis entornos temporeros, hacen el tiempo en Indiana un poquito menos peor. Las chicas del Chastity Town están que se arrancas los luengos cabellos por estar aquí. La gente se va y la gente nueva entra. Hablando de eso, pendiente hay que estar a las italianas: una de ellas, la única gringa hermosa que he visto… hasta que abre la boca (me gusta cuando calla), y una tal Julia que mira a todo el mundo como si cada persona fuera la criatura más rara que ha pisado la faz de la tierra… no miento… probablemente sea verdad.

Una cosa curiosa he notado hoy: cómo a los norteamericanos les encanta glorificar a los criminales. Gregorio y yo decidimos jugarnos el papel de turistas verdaderos y darle una visita a la torre de Sears (como mencionamos antes; nos acordamos de la Jini) En la tienda de recuerdos, entre otras cosas, vimos todo tipo de zanganería acerca de Al Capone… Camisetas, tazas, “shot glasses”, consoladores… Hay que ser bien gringo para que tus héroes sean un criminal o un grupo de idiotas haciendo idioteces en la tele (jackass, anybody?)

Pero probablemente los gringos no son así por naturaleza, sino que podríamos pensar en esa grandiosa frase que repetían en Burgos cuando entraba el Çid: “Cuan buen vasallo, si tuviese buen señor.”

Desde Indiana saludamos al Çid: en algún momento tendremos algo bueno para imitar.